sábado, 26 de julio de 2008

¿QUE ES VERDAD?

El otro día, reflexionando sobre el concepto de verdad, se me ocurría lo siguiente. La palabra verdad da un poco de miedo (o bastante), dada la tendencia recurrente que tenemos los seres humanos de empuñar una verdad para abrir la cabeza con ella a aquellos congéneres que no comulgan con dicha verdad. La verdad, tomada como un concepto colectivo, válido para todos, o para un grupo grande de personas, es una palabra ciertamente peligrosa. ¿Y qué sería la verdad para cada una de las personas? ¿qué sería la verdad para mí, para tí, para él o ella? Se me ocurre que una palabra más operativa, que nos sirve de guía hacia la verdad de nosotros mismos sin resonancias de exigencia, imposición o esfuerzo, es la de autenticidad. El camino de la autenticidad sería el de ver cada vez con mayor claridad lo que deseo-necesito, lo que siento, lo que pienso, lo que hago. y relacionarme con el mundo, con los demás, desde esta percepción. El camino de la autenticidad supone un ir despojándome de mis máscaras, en la relación conmigo mismo y con los demás. Es un camino de rendición, de aceptar mi propia verdad en cada momento. Sostener mis máscaras supone esfuerzo y gasto de energía. Además, ellas me separan de mi mismo y de los demás. Dejarlas caer resulta un descanso y una liberación. A menudo nos esforzamos denodadamente para moldear lo que somos de acuerdo a verdades a las que nos hemos adherido, muchas veces sin una valoración y una elección conscientes. Pero nunca podremos ser otra cosa que lo que somos, nunca podremos necesitar o desear otra cosa que lo que necesitamos y deseamos, ni sentir otra cosa que lo que sentimos. Podemos rendirnos a lo que efectivamente somos, o bien pagar el alto precio que supone sostener con gran esfuerzo y sufrimiento nuestras máscaras.

miércoles, 23 de julio de 2008

LA HISTORIA DE LAS COSAS I, II y III

Se puede contar más alto pero no más claro. Os envío los links a un vídeo de youtube, que viene en tres partes: La historia de las cosas I, II, y III. Sencillo, revelador y contundente. Una visión del mundo tal y como es. Cosas que muchos vemos y pensamos. Cosas respecto a las cuales la humanidad avanza como si estuviese ciega.

http://www.youtube.com/watch?v=LgZY78uwvxk

http://www.youtube.com/watch?v=dHIO0in4vtg

http://www.youtube.com/watch?v=TgAU6ZdK4hU

LA UTOPIA DE ACUARIO

Os voy a transcribir un párrafo de un libro llamado "La astrología como ciencia oculta", que recopila una serie de conferencias dadas en los años treinta por un tal Oscar Adler (Ed. Kier). En dicho párrafo habla sobre el signo de Acuario. No olvidemos que en la última década hemos entrado astrológicamente en la "era de Acuario", que durará unos dos mil años:
"Y lo que acabamos de exponer ha de darnos una idea clara de aquella visión, pues pasamos ahora a hablar de una invención del ser humano que al parecer no ha sido sacada de la organización del cuerpo físico, como los ejemplos arriba citados, sino de la organización de su cuerpo mental (aplicad lo que dice a partir de ahora a internet). Este invento, que permite presentir la utopía del Hombre de Acuario superior, es la radiotelefonía La radiotelefonía crea la ilusión de un mundo puramente mental, en el que los pensamientos de todos los seres humanos fluyen paralelos, o se entremezclan, convertidos, como aquí las ondas del éter, en objetos, en patrimonio común de la percepción, como aquí los objetos físicos. Provisto de una antena mental, cada ser humano se convertiría inmediatamente en habitante de este mundo mental. En esta utopía no habría posibilidad de aislamiento mental; todo pensamiento se haría de inmediato visible al espacio común de tal utopía. Y de aquí resulta con lógica coercitiva, una ley que se diferencia en mucho de la ley física del mundo material, pues orientada como está hacia el futuro, cobra la forma de una "exigencia", una exigencia que parecería la contraparte del imperativo categórico de Kant, la exigencia de pensar de modo que cada pensamiento aislado resulte apto para alimentar la fuerza de la corriente única, común, del pensamiento de la verdad, y de conservar esta corriente. La idea resultante de esto, la idea de una armonía universal, total, mental, bajo el signo de la verdad, puede compararse realmente con la ley que, por ejemplo, guía la ejecución de conjunto de los músicos integrantes de una orquesta, siendo que cada uno de ellos, lejos de pensar que su registro es el principal, y de considerar a sus compañeros como una especie de mal necesario, tiene plena conciencia de que sólo alcanzará la meta común en armonía con los demás, de los cuales él es parte integrante como miembro necesario a la comunidad; sólo así alcanzará la realización ideal de la obra de arte, o en otras palabras, podrá conferir a la obra mentalmente contemplada el cuerpo físico que le corresponda.
Y lo que, con esto, constituye el deber del Hombre de Acuario superior es el conferir realidad a la idea de una comunidad humana dentro de una aspiración pura a la verdad, para convertirla en "hogar" del hombre perfecto, en forma tal que el hijo de la Tierra comulgue con el hijo del Cielo.
De tales impulsos provino, en el siglo XVIII, por los clásicos alemanes, y especialmente por Herder, el ideal de "humanidad", como ideal humano universal. En el espíritu de este ideal estaba el axioma utópico de la igualdad de todos los seres que llevasen rostro humano con respecto al logro de la suprema dignidad humana, independientemente del origen, la raza, la lengua, la religión y aun del grado de evolución física, psíquica, mental y moral de cada uno. Cualquier diferencia en cualquiera de estos sentidos no tiene ninguna importancia ante la mirada mental, que hasta en el degenerado acierta a reconocer lo divino."
Me parece impresionante este texto, escrito en los años treinta, donde figura el presentimiento de lo que será más adelante internet, como una manifestación del significado del signo de Acuario. Y precisamente internet se ha desarrollado en los primeros años de la Era de Acuario.
Esto me hace pensar ¿hay un orden que rige la evolución de la humanidad? ¿se dirige ésta en alguna dirección determinada? ¿ésta dirección es de carácter evolutivo? ¿puede llegar a ser involutivo? ¿nos vamos a ir todos al carajo por culpa de nuestra idiotez como colectivo? ¿vamos a conseguir generar alguna vez un orden social sano, que facilite la existencia de personas sanas y felices, en lo físico, lo emocional, lo mental y lo espiritual? ¿ésto pa cuando?
Yo me parece que ya no lo voy a ver pero igualmente sería bonito que tal cosa se realizase en el futuro sobre este hermoso planeta.

lunes, 14 de julio de 2008

LOS MEDIOS SON REYES, LOS FINES MENDIGOS

Una de las sinrazones más generalizadas en que vive nuestra sociedad es el culto al desarrollo de los medios, sin una reflexión previa sobre los fines que se pretenden conseguir. La lógica del consumo exige ir creando cada vez nuevos modelos de todo tipo de objetos, que incorporen "mejoras", así como nuevos productos para "hacer nuestra vida más fácil", de manera que aquello que tenemos quede "obsoleto" y tengamos que sustituirlo por algo "mejor", a costa de desembolsar nuestro dinero, inyectándolo en las venas del sistema. Pero ¿realmente necesitamos un coche que aparque sólo? ¿necesitamos poder ver la televisión en la pantalla de nuestro móvil? ¿necesitamos que la pantalla de nuestro televisor nos proporcione una imagen cada vez más y más nítida? ¿necesitamos que nuestro ordenador tenga 2 gigas de memoria ram? ¿necesitamos poder comunicarnos por ordenador con nuestro frigorífico? ¿nos estamos volviendo todos gilipollas?. Una gran parte de la energía del sistema productivo (es decir de la energía y el tiempo de las personas que lo integran, es decir, de nuestra propia vida y de nuestra propia sangre) es invertida en generar este tipo de mejoras en millones y millones de artículos. Los medios se mejoran constantemente a costa de una inversión colosal de "vida humana", pero ¿qué fines perseguimos? ¿ser más felices? ¿disponer de más tiempo para la conversación, para la amistad, para la creatividad, para el amor, para el cuidado de los niños y los mayores, para el placer, para el descanso, para la fiesta, para la música, para el baile, para la contemplación?
Si de mí dependiera pararía ahora mismo toda la actividad que en el mundo está destinada a mejorar tecnológicamente cualquier cosa. Ni un gramo de vida y sangre humana invertida en mejorar más la tecnología. Con el conocimiento tecnológico y el dominio de lo material de que disponemos ahora mismo como sociedad, tenemos más que suficiente para generar una forma de vida digna y feliz sobre el planeta. Si toda la energía y tiempo que invertimos en seguir "mejorando" las máquinas y los objetos, y creando nuevos productos lo invirtiéramos en usar las cosas que ya somos capaces de hacer de forma más racional, con menos impacto en el medio ambiente y en la vida de las personas, y en generar maneras de compartirlas, el mundo podría cambiar rápidamente. Un ejemplo sencillo pero potente es la creación del "bicing" en Barcelona, donde unas pocas bicicletas de propiedad pública son compartidas por miles de ciudadanos a cambio de una pequeña cuota. Claro que esto supondría que las personas que detentan los grandes capitales mundiales dejarían de percibir muchos beneficios. Esto supondría poner la maquinaria económica e industrial al servicio de la sociedad, al servicio de una mejor vida para una mayoría, en lugar de una mejor vida para una minoría, en detrimento de los demás. Pero es que esto es la clave, aún hoy, del juego que se juega sobre el planeta ¿la sociedad está orientada a crear una mejor vida para una mayoría de personas? ¿o bien está orientada a crear unos beneficios económicos astronómicos para una minoría, a costa de poner presión y control sobre las vidas de los ciudadanos individuales (altas hipotecas, bajos salarios, las 65 horas semanales que estudia la comunidad europea, como ejemplos muy básicos y nada sutiles, millones de personas en la miseria y la inanición como crimen de genocidio del que los grandes poderes son flagrantemente culpables) y de destruir salvajemente la naturaleza, que nos pertenece a todos.
A nivel individual cada uno de nosotros puede hacer esta reflexión ¿esta nueva cosa que me propongo comprar, va a aportar una diferencia significativa en cuanto a la satisfacción de mis necesidades? ¿es un medio que necesito para la consecución de mis fines? ¿o voy a comprarlo medio dormido, encantado por el canto de las sirenas que nos induce desde todo lado a "mejorar" nuestra vida adquiriendo el nuevo modelo de móvil, de televisión, de zapato, de viaje, etc., etc.)? Cada vez que gastamos dinero, gastamos nuestra energía y nuestro tiempo, gastamos nuestra sangre y nuestra vida. Y gastar algo tan esencial en vano me parece ciertamente triste.

miércoles, 2 de julio de 2008

LA PUBLICIDAD NOS INVADE

La primera vez que entré en una estación de metro y vi que habían instalado pantallas de televisión me sentí muy indignado. No sé si antes o después fue el día en que entré en una estación de metro y todo el espacio (las escaleras que pisaba, las paredes que tenía a mis lados, el techo que me sobrevolaba) se habían convertido en un anuncio de publicidad. La publicidad, no ya como algo que reside en una superficie plana, sino como un espacio que nos envuelve, dentro del cual se desarrolla nuestra vida. La publicidad, especialmente en las ciudades, nos invade cada vez más, ocupa continuamente nuevos espacios (hay periódicos cuya portada consiste en un espacio publicitario a toda página, y que sólo en su segunda página comienzan a ser información). Si algún creativo descubre un espacio aún no ocupado por la publicidad seguro que recibe unas palmadas en la espalda y quizás un aumento de sueldo. Tendría que ser tratado como un ladrón que descubre una nueva manera de robarnos las superficies variadas (ladrillo, asfalto, aluminio, vidrio, etc.) de la ciudad, que nos miran simplemente en silencio y, feas o hermosas, al menos nos dejan en paz. La publicidad siempre dice lo mismo COMPRA! COMPRA! COMPRA! Y también NECESITAS! NECESITAS! NECESITAS! La naturaleza nos regala su belleza, sus colores, sus variaciones, las sensaciones que nos produce (el frescor, el recogimiento, la veneración, la amplitud...). Un paseo por el campo al atardecer puede por sí solo cambiar nuestro humor, serenarnos, hacer que nos sintamos mejor. Si nos paseamos por el bosque de la publicidad acabaremos sintiendo que no tenemos todo lo que tendríamos que tener (que nunca llegaremos a tenerlo), que para llegar a la realización, a la felicidad, a la plenitud, o para que nos quieran simplemente, necesitamos más y más dinero, dinero, dinero!. La publicidad nos vacía, mientras que la naturaleza nos llena. La publicidad nos grita exigencias encubiertas, mientras que la naturaleza nos entrega gratuitamente sus múltiples regalos. Cuando pasees por la ciudad presta atención a los árboles, al viento que agita sus hojas, a las pequeñas plantas que crecen aquí y allí, al cielo azul, a las nubes que cambian de forma, presta atención al aire resbalando en tus mejillas, a la hierba verde. Por el contrario, deja que tu mirada resbale velozmente sobre cualquier superficie recubierta por la piel tentadora de la publicidad. Los colores y las formas que la habitan te susurran con una voz cantarina para atraer tu atención, para que les des ojos y oídos y así poder entrar en tí y poblar tus sueños, y sustituir tus verdaderos deseos por otros, que pueden satisfacerse de una manera simple, con dinero. Solo que tus verdaderos deseos quedan así mudos, incapaces de hacerse oir. Tu atención permanentemente distraída, tú permanentemente insatisfecho. Y eso es el triunfo de la publicidad.